Del 0 nació el silencio, y el 1 fue un pulso de luz, dos espejos se miraron en el 2, y en el 3 la creación habló en plural. El 4 dibujó los cimientos del mundo, el 5 abrió la mano del infinito humano, el 6 giró como espiral de misterio, el 7 susurró secretos de lo sagrado. El 8 se dobló en eternidad, y el 9 regresó al origen con memoria. Así, del 0 al 9, los únicos cantaron la primera sinfonía de la forma. Pero más allá del diez, los números cambiaron de idioma: en binario, l